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ARTICULO DE LA SEMANA (ABUSO SEXUAL INFANTIL) PART1
10 Jul 11 - 11:31
Abuso Sexual Infantil - Lo que hay que saber
¿Qué es el Abuso Sexual Infantil?
La palabra abuso siempre alude a un exceso, a un uso indebido, o hacer objeto de un maltrato a una persona débil y/o inexperta.
El abuso sexual es la forma más grave de maltrato de la que puede ser objeto una persona.
Faltan palabras para calificarlo cuando se trata de un niño o una niña o de un adolescente.
Cuando decimos abuso sexual infantil nos referimos a cualquier conducta con claro sentido sexual en la que haya contacto físico o sin él (tocar o ser tocado, por medio de palabras, exhibición de los órganos genitales y/o fotos o películas pornográficas) hacia un menor de alguien que detenta poder y/o autoridad ante ese menor, que lo hace su víctima y a partir de la cual el ofensor obtiene gratificación sexual.
Resulta muy importante comprender que no siempre se encuentra presente la violencia física para perpetrarlo, generalmente sólo es suficiente una relación de autoridad y/o de confianza entre el adulto y la víctima para que el abuso sexual ocurra.
El abuso sexual es una situación que se va dando paulatinamente a través de la seducción, y el poder que ejerce el adulto sobre la niña/o, donde la criatura se encuentra entrampada entre el temor de ser castigada y la vergüenza de convertirse en cómplice. Comienza como un juego secreto, donde se intercambian contactos físicos y el adulto va ganando la confianza hasta desarmar toda resistencia del menor y el pacto del silencio lo deja sin escapatoria y con la responsabilidad y la culpa de haber sido vencida/o.
En algunos casos el/la víctima acepta el abuso para proteger a sus hermanos del mismo destino, y por temor a las consecuencias familiares en caso de denunciar al ofensor.
Estadísticas: Una de cada cinco niñas y uno de cada nueve varones sufren algún tipo de abuso sexual infantil antes de los 18 años. El primer contacto suele comenzar a los 6 años y extenderse hasta los 15.
El abuso sexual es en un 85% intrafamiliar. De los agresores sexuales al interior de la familia se destaca la figura del padre en el 18.1% de los casos, el conviviente de la madre 13.2%, tío 9.1%, hermano 3.9%, abuelo 3.4%, ambos padres 0.6%. Por lo tanto el 48.3% de los agresores intrafamiliares son figuras altamente cercanas a los niños y niñas víctimas de delitos sexuales, y el resto de los agresores sexuales al interior de la familia se configura por otros parientes. Solo el 3% de los abusos se denuncian.
¿Cómo detectar el abuso sexual infantil?
Indicadores físicos
Lesiones físicas en la zona genital.
Dificultad para caminar y/o sentarse.
Secreción vaginal.
Quejas por dolor anal y/o vaginal.
Enfermedad de transmisión sexual.
Enrojecimiento en la zona genital.
Ropa interior manchada y/o ensangrentada.
Contusiones o sangrado en los genitales externos, zona vaginal y/o anal.
Ropa interior rasgada.
Lesiones, hematomas o erosiones en la zona genital y/o en los pechos.
Presencia de semen en la boca, en los genitales o en la ropa.
Indicadores emocionales y conductuales
Lenguaje que no corresponde a su edad.
Relato de actos sexuales que dan cuenta de una vivencia.
Conductas sexuales inesperadas para su edad.
Conocimientos sexuales inapropiados para su etapa evolutiva.
Conductas masturbatorias excesivas o inadecuadas.
Reproducción de actos sexuales con uso de objetos, muñecos y/o animales.
Comportamiento sexualizado.
Cambios repentinos de comportamiento
Baja inesperada del rendimiento escolar.
Evitar el regreso al hogar.
Los cómplices del abuso: El miedo y el Silencio
Los grandes conspiradores suelen ser el silencio, el temor a la reacción del entorno , la culpa - creyendo que "algo tuvimos que ver" para que esto ocurriera- y la vergüenza. Esto hace que suelan ocurrir lapsos prolongados entre la comisión del delito y su exteriorización pues en gran porcentaje de casos recién ocurre cuando existen múltiples reiteraciones o reacciones que no pueden ocultarse como lesiones visibles o embarazo.
Si el abuso sexual es intrafamiliar el descreimiento del resto de la familia se suma a los aspectos ya mencionados. Decimos esto para demostrar que la primera respuesta al interrogante que nos propusimos es, sin duda EDUCAR. Sólo mediante la EDUCACIÓN venceremos el primer obstáculo y esto es, que la víctima comunique a su núcleo más confiable- que no siempre coincide con los familiares más próximos- lo ocurrido.
En la Republica Argentina el 48 % de los Abusadores que se encuentran en Prisión tenían menos de 25 años cuando cometieron el delito,, el 32 % tenia entre los 25 y 35 años, y el resto 20 % tenia entre los 35 a 70 años, "la mayoría de los agresores empezaron a actuar en la adolescencia".
La mayoría de los abusadores pertenecen a grupos sociales con carencia en el ámbito familiar, no han tenido unos padres que les hayan apoyado, valorado o dado afecto; y éstos tampoco controlaban sus vidas, por lo que faltaban a la escuela, tenían amigos con conflictos, etc.. Además, en sus relaciones intrafamiliares han observado Violencia, falta de respeto, humillaciones y vejaciones -especialmente hacia la madre- arbitrariedades y sobre todo ausencias. Es habitual la carencia de una figura Paterna y, cuando existe, suelen ser un modelo negativo para los hijos.
"Cuando empiezan a crecer" estos niños cambian el papel de su vida, de ser victimas de abusos se convierten en abusadores, la mayoría no lo reconoce como delito, sino como algo normal de la vida, ya que indican falta de conciencia del daño que han cometido. Hablan más de si mismos y es frecuente que al relatar los hechos el agresor comente "yo cuando era chico la pase muy mal" y no se refiere al daño que hizo a su victima, sino al riesgo que corrió durante la agresión.
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